miércoles, 22 de abril de 2015

La semana laboral de... 21 horas

“Hace unos pocos meses se puso en marcha en nuestro país la Iniciativa para la Reforma Horaria. El presente artículo pretende realizar una contribución utópica al debate abierto, por que creo, como Óscar Wilde, que “el progreso es la realización de las utopías”.
Así que te invito a dejar en libertad tu imaginación durante unos minutos para recrear cómo sería tu vida en un mundo en el que la semana laboral estándar fuera de 21 horas.
Imagínate haciendo todo eso que tanto te gusta, o que te dices que ahora no puedes hacer porque no tienes tiempo. Compartir más actividades con tu pareja, hijos, familiares y amigos. Dedicarte con más intensidad a tus aficiones y descubrir otras nuevas. Dormir lo que necesitas, leer más o disfrutar del privilegio de ayudar a los que te necesitan.

21 Hours es el informe publicado por el think-and-do tank New Economics Foundation (NEF), que pretende fortalecer el empleo y la economía, cambiando completamente el modelo económico actual por otro más sostenible y respetuoso con el medio ambiente y los sectores sociales todavía desfavorecidos, como las mujeres o los desempleados.

En sus cuarenta páginas presentan una amplia colección de argumentos y datos para promover la conveniencia de acortar la semana laboral de 40 a 21 horas. Aun dejando libertad para que cada uno trabaje las horas que quiera proponen que 21 horas sea el nuevo estándar aceptado e implantado por gobiernos, empresas y sindicatos.

En el apartado de Visión declaran, “Avanzar hacia las 21 horas es, en nuestra opinión, esencial si queremos conseguir tres metas vitales importantes:

1) una economía descontaminada (libre de CO2) que no dependa de un crecimiento infinito;

2) justicia social y bienestar para todos;

3) un entorno sostenible”.

NEF aboga por un cambio acordado por los diferentes agentes sociales, que se desarrolle de forma progresiva en el tiempo. El cambio de modelo es muy profundo. Se trata de adaptar las necesidades de la economía a la sociedad y al entorno, en lugar de como sucede ahora, justamente al revés.
Sostienen que el modelo actual amenaza el cambio climático debido al exceso de carbono producido por una sociedad totalmente desequilibrada, en la que unos trabajan cada vez más para incrementar sus ingresos, comprar más cosas, es decir, incrementar el consumo, que a su vez genera el incremento del exceso de carbono, responsable del cambio climático. Simultáneamente estos individuos se quejan de su falta de tiempo para disfrutar los bienes que han adquirido y, también, de la insatisfacción que les produce una vida cada vez más materialista.
Otro gran grupo de individuos está subempleado o carece de empleo, generando un coste para la sociedad, que recae en el grupo anterior.

En lo que se refiere exclusivamente al empleo la idea básica es repartir el empleo actual. Más mujeres podrían acceder al mismo a cambio de que, por ejemplo, más hombres redujeran el suyo. El resultado sería un incremento de la igualdad. Hombres y mujeres repartiéndose el trabajo disponible y, también, el trabajo no pagado (atención de niños, personas mayores, tareas domésticas, etc.) y el tiempo de ocio. Es decir, un incremento muy notable en el equilibrio laboral y personal (ELP).

También apunta incrementos del bienestar laboral y sus costes económicos asociados (reducción de estrés, enfermedades laborales, absentismo, etc.) o el incremento de productividad derivado de una jornada más corta.






¿Por qué 21 horas?

Porque 21 horas es el promedio actual de horas trabajadas en trabajo remunerado (en el Reino Unido) por las personas en edad de trabajar, y sólo unos pocos minutos más del promedio en trabajo no remunerado. Es decir, se trata de “normalizar” la realidad existente.

¿Cómo usamos nuestro tiempo?

El informe aporta datos e información relativa a cómo vivimos nuestras vidas, es decir, cómo empleamos realmente nuestro tiempo. Muestra como la foto actual difiere radicalmente del modelo supuestamente “genérico” de nueve-a-cinco, cinco-días-por-semana. Dicho de otra forma, las estructuras formales y las expectativas sociales actuales no se corresponden con la realidad de los datos.

¿Se pueden hacer las cosas de forma diferente?

Los autores señalan los inconvenientes y las resistencias que esta gran reforma provocaría. Como suele ser frecuente cuando nos enfrentamos a un cambio, los miedos a perder lo que tenemos aparecen más grandes que las oportunidades de lo que podemos ganar, especialmente cuando algunas de las ganancias son a largo plazo.



El informe apunta, igualmente, las principales líneas estratégicas para hacer realidad este cambio.

Mis comentarios

21 horas me parece un proyecto notablemente ambicioso en la dirección acertada. Entiendo que éste es sólo el primer escalón de una larga escalera que conduce a un mundo más justo y habitable. Espero sea un detonador que dispare conversaciones enriquecedoras.

21 horas pretende sacudir nuestra complacencia planteando una meta tan desafiante, que puede resultar fácil descalificarla como utópica. Confío que la mayoría apartará sus miedos y egoísmos y ofrecerá su generosidad para criticar de forma constructiva, señalando las posibles soluciones y aportaciones a cada obstáculo.

21 horas me parece valiente porque apuesta por el poder personal. El poder de cada individuo para promover ideas y colaborar en su realización.

21 horas tiene futuro, porque propone un modelo que es sostenible. Cada vez son más los que saben que el actual no sólo no es sostenible, sino que está amenazando la supervivencia de nuestra especie.

21 horas contiene la promesa de un mundo mejor para todos, no sólo para los que tienen empleo.

21 horas requiere un gran cambio de nuestros valores. Y eso es, simultáneamente, difícil, lento y... posible.

Como nos recuerda Kenichi Ohmae, coach empresarial: “Remar más fuerte no ayuda si la barca está orientada en la dirección equivocada”.

¿Quieres dar el primer paso?

Artículo publicado el 23/03/2010 en www.senderosdeproductividad.com

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